Joven, en medio del ruido, las prisas y las dudas, Dios no se ha ido. Él sigue ahí, fiel, caminando contigo. “Espero en el Señor con toda mi alma” no es una frase bonita: es una decisión valiente. Es creer cuando cuesta, confiar cuando no todo está claro, y seguir adelante cuando el corazón se cansa.
Esperar en el Señor no es quedarse quieto, es poner la vida en sus manos y atreverse a soñar con Él. Es saber que, aunque a veces no entiendas el camino, Dios nunca llega tarde. En este ENRJ, deja que tu alma vuelva a esperar, que tu fe se renueve y que descubras que Dios sigue apostando por ti… siempre.